Unid@s con los feminismos y los derechos LGTBI

Podemos se define como un partido político defensor de la democracia y de los derechos humanos, por ello, uno de nuestros pilares fundamentales es el compromiso firme con los feminismos y la defensa de los derechos de las personas LGTBI.

Nuestro imperativo categórico es la construcción de una sociedad feminista y, para que esto sea una realidad, los feminismos en Podemos deben construirse desde las bases e implicando a todos los espacios organizativos, para, desde ahí, construir un sujeto político feminista en el interior del partido y también en el exterior.

La organización debe promover la participación de las mujeres, la visibilización de las personas LGTBI, la tolerancia cero hacia las violencias machistas, la intransigencia con las fobias por identidad de género y orientación sexual, el impulso de la corresponsabilidad, el reconocimiento de los cuidados y la ruptura con la frontera de nuestros cuerpos.

Las fronteras de nuestros cuerpos

Hartas de que nuestros cuerpos sean objeto de crítica, de violación, de producción o de violencia, lo diremos una y mil veces: nuestro cuerpo es nuestro. Como mujeres, no podemos permitir que legislen sobre nuestros cuerpos sin debatir ampliamente con el abanico de movimientos feministas. Por ello, apostamos por espacios de diálogo desde dispares puntos de vista, dentro y fuera de Podemos, en los que quepamos todas.

Identidades y orientaciones: mujeres LGTBI

Las luchas feministas y el movimiento LGTBI han establecido alianzas desde su origen para derrotar al heteropatriarcado, un sistema dominador de opresión que no permite la libertad ni el adecuado desarrollo de las personas LGTBI ni de las mujeres, lo que conduce a la mujer LGTBI a una doble discriminación. La colaboración con los colectivos LGTBI se vuelve imprescindible para avanzar en la lucha contra el machismo.

Derechos para la diversidad (mujeres migrantes)

Necesitamos un Podemos capaz de apelar a todas aquellas mujeres racializadas o migrantes de nuestros barrios y trabajar con ellas, codo con codo, por la igualdad, independientemente de su origen o condición. Desde una mirada que aspira a ser «decolonial», es vital diseñar estrategias políticas que busquen romper con la discriminación racial y étnica.

Violencia machista

El panorama en cuanto a violencias machistas no ha mejorado demasiado respecto al de hace 36 años. En nuestro país, 90 mujeres han sido asesinadas en 2017, víctimas de violencias machistas, y en los últimos diez años esta cifra asciende a 837 mujeres.

Getafe tampoco escapa a esta violencia estructural. A pesar de los escasos recursos que se destinan desde las instituciones, cada año son atendidas más de 500 mujeres de nuestro municipio por violencia machista (violencia psicológica, violencia física y agresiones sexuales) y en 2017 una de nuestras vecinas fue asesinada; todavía tenemos muy reciente la tragedia que conmocionó a nuestra ciudad hace unos meses.

Frente a ello, desde Podemos apostamos por la elaboración de estrategias integrales contra las violencias machistas, que tengan como pilares fundamentales la sensibilización y la educación desde una perspectiva feminista, y por la construcción de mecanismos y redes de apoyo a las mujeres víctimas de violencias machistas. La tolerancia ante las agresiones machistas dentro de nuestro partido es cero.

Economía feminista

Los estudios de economía feminista han logrado detectar las consecuencias que provocan sobre la vida de las mujeres tanto las crisis financieras como las políticas neoliberales a las que nos enfrentamos día a día, y hemos podido comprender cómo la desigualdad tiene un componente cultural que se entrelaza y alimenta con el componente económico, por lo que debemos abordarlos a ambos de manera integral.

Las mujeres hemos tenido que hacer un esfuerzo mayor por mantener nuestros puestos de trabajo, lo que ha motivado, además, el aumento de nuestra carga laboral en el ámbito del hogar, el aumento de las desigualdades salariales y la dificultad para mantener nuestros empleos —al igual que acceder a ellos— y recuperarlos una vez perdidos.

Por todo esto, en Podemos debe existir un compromiso férreo con la perspectiva de igualdad de género en todos los ámbitos de la vida y su inclusión en la redacción de todos los documentos, lo que implica también añadir la perspectiva feminista en los análisis económicos que se realicen.

Pensiones y mujeres mayores

Las importantes movilizaciones de pensionistas han centrado su foco en la mejora de las pensiones de las mujeres. No es para menos, ya que las pensiones contributivas de las mujeres suponen un 37,6%, frente al 62,4% de los hombres. En relación con las cuantías, nosotras percibimos de media un 57% menos que los hombres: la media de los varones es de 1.236,34 euros y la de las mujeres de 785,18.

Debemos apoyar la reivindicación de las pensionistas y trabajar por la erradicación de la feminización de la pobreza mediante el aumento de las ayudas a la dependencia para las mujeres mayores, la lucha por la equiparación con respecto a los hombres de las pensiones por viudedad que perciben las mujeres y el incremento de las pensiones no contributivas para que dejen de estar por debajo del umbral de la pobreza.

 

La brecha salarial y la feminización de la pobreza

La brecha salarial entre hombres y mujeres es de casi un 24 %. Esto significa que, en España, las mujeres necesitaríamos trabajar dos meses más al año que los hombres para igualar nuestros salarios.

También nos afecta más la destrucción de empleo: el 85 % del empleo destruido estaba ocupado por mujeres, y las que quedan en activo tienen una tasa de precariedad, temporalidad y parcialidad superior a la media estatal.

Debemos apostar por llevar iniciativas a las instituciones que nos permitan revertir esta situación, así como por realizar campañas de denuncia pública que visibilicen y conciencien a la sociedad, para empoderarnos en nuestros centros de trabajo y construir comunidades de mujeres que trabajen contra la brecha salarial.

Cuidar los cuidados

Cuando hablamos de cuidar los cuidados, no hablamos de las formas, sino de los trabajos invisibles que asumimos las mujeres y que permiten que el sistema siga avanzando y funcionando. Necesitamos implementar políticas públicas que permitan que el cuidado de las personas se asuma como una corresponsabilidad social repartida, de forma equitativa tanto en el ámbito doméstico como desde el punto de vista social; el Estado y las instituciones deben hacerse cargo de ellos.

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